
El cloruro de magnesio frente a otras formas de magnesio
El magnesio es un mineral esencial que interviene en numerosos procesos fisiológicos. Contribuye, entre otras funciones reconocidas, al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos, al equilibrio electrolítico, al metabolismo energético normal y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
Sin embargo, en lo que se refiere a complementos alimenticios, no todas las formas químicas de magnesio presentan las mismas características. En el mercado podemos encontrar, entre otras opciones: óxido, citrato, carbonato, lactato, bisglicinato y cloruro de magnesio. Se diferencian principalmente por su contenido en magnesio elemental, solubilidad, absorción y tolerancia digestiva.
¿Qué tiene de particular el cloruro de magnesio?
El cloruro de magnesio (MgCl₂) es una sal inorgánica muy soluble en agua, lo que es de gran importancia, ya que la solubilidad de una sal de magnesio tiene influencia en la cantidad de mineral que queda disponible para su absorción intestinal.
Así, el National Institutes of Health (NIH) estadounidense incluye al cloruro de magnesio, junto con el citrato, lactato y aspartato, entre las formas de magnesio que presentan una absorción relativamente elevada.
Un estudio comparativo realizado con distintas preparaciones comerciales encontró una biodisponibilidad significativamente superior del cloruro de magnesio, lactato y aspartato frente al óxido de magnesio. Una revisión más reciente de la evidencia disponible también señala una buena biodisponibilidad tanto para el cloruro como para el citrato de magnesio.
Por ello, una de las principales cualidades del cloruro de magnesio es precisamente su combinación de elevada solubilidad y buena disponibilidad para el organismo.
Cloruro frente a óxido de magnesio
El óxido de magnesio posee una ventaja importante: contiene una elevada proporción de magnesio elemental, lo que permite aportar cantidades considerables de mineral con relativamente poca cantidad de producto. Sin embargo, la solubilidad que presenta es bastante inferior. Diversos estudios han encontrado una menor absorción del óxido frente a otras sales más solubles.
Esto demuestra que no basta con observar cuánto magnesio contiene una sal, sino que también debe considerarse cuánto puede llegar a absorberse.
¿Y frente al citrato?
El citrato de magnesio es también una excelente fuente desde el punto de vista de su solubilidad y biodisponibilidad. De hecho, existen estudios en humanos que han demostrado una absorción del citrato claramente superior a la del óxido.
Por tanto, no sería científicamente riguroso afirmar que el cloruro es, de forma general, "mejor" que el citrato. Ambos se encuentran entre las formas de magnesio con buena disponibilidad.
El cloruro presenta, además, una característica especialmente interesante para determinadas formulaciones: su elevada solubilidad permite elaborar complementos alimenticios líquidos, evitando necesariamente comprimidos o cápsulas y facilitando una dosificación graduable.
¿Qué ocurre con el bisglicinato?
El bisglicinato de magnesio ha adquirido mucha popularidad. Se trata de una forma en la que el magnesio está asociado al aminoácido glicina y suele promocionarse por su absorción y tolerabilidad.
Sin embargo, conviene evitar afirmaciones comerciales excesivas. La evidencia científica disponible no permite establecer una superioridad universal de una única forma de magnesio para todas las personas y circunstancias. Los estudios comparativos son reducidos y utilizan metodologías diferentes, por lo que sus resultados no siempre son comparables entre sí.
La importancia del magnesio elemental
Existe otro aspecto fundamental al comparar productos: los miligramos de una sal de magnesio no equivalen a los miligramos de magnesio que aporta.
Por ejemplo, una determinada cantidad de cloruro de magnesio contiene solamente una fracción de su peso en forma de magnesio elemental. Es este último dato —el magnesio efectivo aportado por la dosis diaria— el que debe utilizarse para comparar correctamente dos complementos.
Por tanto, la elección de un producto no debería basarse únicamente en expresiones como "500 mg de cloruro", "500 mg de citrato" o "500 mg de bisglicinato".
Una opción con características bien conocidas
El cloruro de magnesio tiene detrás una larga utilización y una composición sencilla. Su principal fortaleza frente a algunas alternativas es clara: es una sal muy soluble y se encuentra entre las formas de magnesio consideradas de buena biodisponibilidad.
Eso no significa que sea necesariamente superior a todas las demás formas. Citrato, lactato, aspartato y determinadas formulaciones más recientes también pueden ofrecer una buena disponibilidad.
Además, como ocurre con otros suplementos de magnesio, cantidades elevadas pueden producir molestias gastrointestinales o diarrea en algunas personas.
En definitiva, el cloruro de magnesio representa una opción especialmente interesante cuando se busca una fuente soluble de magnesio, de formulación sencilla y adecuada para presentaciones líquidas. Más que buscar una supuesta forma universalmente "mejor", conviene valorar la cantidad de magnesio elemental aportada, la biodisponibilidad, la tolerancia y el formato que mejor se adapte a cada persona.
